GÉNESIS DEL MÉTODO

Los orígenes
El Dr LEFEBURE ha sido autor de grandes descubrimientos científicos, capitales para la humanidad. Él fue el primero en encontrar respuesta a unos de los mayores enigmas de la ciencia: ¿Cómo dio la humanidad el salto evolutivo de animal a hombre? ¿Cómo nacieron las religiones?

Primera fase en la evolución:
El Fuego y los Fosfenos

        
Paso 1:
El rayo y el fuego.
         Paso 2:
Hombre primitivo poseedor del fuego.

El Fosfeno, el primero de los fenos, está vinculado a la génesis del Hombre.

Los primeros hombres fueron capaces de controlar el fuego y esta capacidad se extendió desde a través de tiempos inmemoriales.


Al principio, tenían que esperar a que un rayo incendiase las ramas de un árbol; de esta manera podían tomarlo de allí. Pero como no sabían todavía cómo producirlo, debían esperar y vigilar por turnos este fenómeno. Incluso durante sus viajes, algún miembro de la tribu tenía la ardua misión de conservar y mantener ese fuego sagrado.

De los orígenes de la humanidad surge la luz.

Los primeros hombres experimentaron un efecto totalmente desapercibido inicialmente, pero que los transformó de tal manera que pasaron de ser hombres salvajes a desempeñar vida en grupo; las actividades de las primeras sociedades se organizaron alrededor del fuego al igual que el establecimiento de sus jerarquías. Los guardianes del fuego tenían un papel tan importante, que eran ejecutados si el fuego se les apagaba. Pero al mismo tiempo, eran seres respetados, ya que poseían unos conocimientos superiores al resto de la tribu. Así nació el chamanismo que ha dado origen a las religiones.



La gran película de Jean-Jacques Annaud En busca del fuego refleja con bastante exactitud lo que realmente sucedía en aquellos tiempos.

En la película se ven a los primeros homínidos, «pre-hombres», «mimar» al fuego, tomarlo y cuidarlo, literalmente. Desafortunadamente, en el transcurso de un viaje de la tribu, se les apaga. Esto obliga al clan iniciar un viaje hacia la búsqueda del fuego. El fuego les permitía protegerse de los animales feroces, del frío y de la noche.

Sin fuego, el clan se vería sometido a una supervivencia muy incierta. Se lanzaron pues, a la búsqueda de un árbol en llamas, por la acción de algún rayo.

Velar significa, fijación constante hacia una luz. Se conoce bien que las gallinas ponedoras producen mucho más cuando se crían con iluminación artificial forzada durante las 24 horas del día y que además presentan conexiones neurológicas más importantes que las criadas al aire libre.

Este fenómeno constituye por sí mismo una prueba científica de los efecto de la luz y las conexiones nerviosas.

El fuego y los fosfenos son responsables del desarrollo del cerebro superior.

A mayor número de conexiones neurológicas, más facultades intelectuales se despiertan en el ser humano. Por esta razón, la luz (su fijación, y consecuentemente los fosfenos) es lo que ha permitido el desarrollo del cerebro y concretamente del cerebro superior.

Contrariamente a lo que sucede con las aves de granja que poseen únicamente una forma de comunicación rudimentaria en relación a otras especies del reino animal, los primeros hombres dejaban constancia de unas facultades de adaptación y de una imaginación extraordinarias. Las pinturas encontradas en cavernas y grutas prehistóricas son un testimonio, ya que sin imaginación no sería posible ninguna forma de creación artística. De esta forma, por muy arcaicas que pudiesen parecernos las primeras formas de pensamiento humano, éstas se han venido amplificando de manera considerable por una estimulación cerebral natural, es decir, debido a los fosfenos. Para acabar de convencernos de este fenómeno basta con recordar los ejercicios de base practicados con los fosfenos, que actúan como amplificadores de toda forma de pensamiento.

Puede comprobarse el efecto de amplificación del pensamiento observando los dibujos realizados por los niños pequeños. En un primer paso, sus dibujos son muy pequeños en relación a la superficie de la hoja de dibujo y las coloraciones son simples trazos de colores que parten en todas las direcciones. Después de la observación de varios fosfenos consecutivos, se aprecia una clara mejoría: los niños cubren la hoja de dibujo con diseños cada vez mayores, y los colores son más ricos y se armonizan con el dibujo. Existe entonces una influencia directa del fosfeno en relación a las facultades mentales, y en consecuencia sobre la creatividad.

La otra influencia de la práctica del fosfenismo se refleja en la capacidad de memorización. Los trabajos del Dr LEFEBURE constatan este hecho que plasmó en la obra La Mezcla Fosfénica en Pedagogía, cuyos métodos son practicados hoy en día por muchas personas, no solamente estudiantes, sino profesionales que desean optimizar su concentración y ampliar la capacidad de memorización, claves indispensables en el desempeño de sus trabajos. La práctica de La mezcla fosfénica, es decir, la emisión de un pensamiento durante la presencia de un fosfeno permite una amplificación de las conexiones neurológicas en las áreas del cerebro responsables de la memoria, la inteligencia y también al espíritu de iniciativa. Memoria e iniciativa son justamente dos factores primordiales en el desempeño social.

Pero la observación de un fosfeno va más allá y alcanza dimensiones más profundas. En efecto, el fosfeno está compuesto por ritmos y movimientos (véase el kit Energía fosfénica)

El fosfeno puede estimularse con movimientos de balanceos, de pulsaciones, de rotaciones y de movimientos en torbellino en algunos casos.

Los fosfenos son la expresión de nuestros ritmos cerebrales y al observarlos observamos nuestros propios ritmos cerebrales, pero a una octava inferior. Fijar la atención sobre un elemento animado produce una tendencia a ponerlo en movimiento.

De esta forma los ritmos cerebrales transmiten los ritmos a los fosfenos que a la vez contribuyen a la amplificación de estos mismos ritmos cerebrales. Esto se traducirá en primer lugar en movimientos rítmicos del cuerpo. Estos movimientos rítmicos del cuerpo han dado lugar a las danzas: en una primera instancia a danzas sagradas y luego a las danzas folclóricas.

Segunda fase en la evolución:

Fosfenos y movimiento rítmico del cuerpo


Paso 3: Danzas sagradas y
balanceos rítmicos


Aún después del paso de milenios, los balanceos se siguen practicando en numerosas tradiciones, tanto en enseñanzas iniciáticas como religiosas, con el propósito de provocar experiencias psíquicas.

Únicamente hace falta observar alrededor de uno mismo para dar mucha importancia e interés a los balanceos. A todos los niños les gusta balancearse, de la misma forma que la madre mece al bebé. ¿A qué se debe este fenómeno sino es por esta necesidad psicológica que provoca un empuje rítmico del cerebro? Muy a menudo, los padres prohíben a sus hijos balancearse porque desconocen la importancia de los balanceos. Los niños conocen por instinto esta importancia y saben permanecer a la escucha de sus ritmos profundos, lo que no sucede con los adultos quienes más tarde necesitarán encontrar el camino espiritual universal.

Pero para que esta práctica sea eficaz en el adulto hay que respetar, además de los fosfenos, una condición todavía más importante: que el pensamiento sea rítmico. Cuando se logra adquiere entonces una potencia excepcional.

Esta amplificación del ritmo cerebral tendrá una gran influencia sobre el ritmo del pensamiento, de allí el nacimiento del pensamiento rítmico que se encuentra a través de la plegaria, de las letanías, de las liturgias, de los cánticos, de los salmos, de los mantras, etc. Un pensamiento rítmico posee una eficacia muy superior en comparación con el mismo pensamiento no ritmado.

El pensamiento organizado de esta manera estimula las zonas del cerebro ligadas al pensamiento religioso y a las extensiones de conciencia.

No hace tanto tiempo que los ritmos eran parte integrante de nuestro sistema educativo. Lo encontramos en el aprendizaje escolar, donde el ritmo permite, al igual que en la mezcla fosfénica (mezcla de un pensamiento con el fosfeno) memorizar más fácilmente las tablas de multiplicar. El aprendizaje de las tablas de multiplicar utilizando un ritmo, cantando a la vez «2 por uno es 1, 2 por 2 son 4,..» ha permitido a toda una generación retenerlas con mucha más facilidad, hasta tal punto que incluso hoy si nos dirigimos a un anciano y le preguntamos cuánto son 7 por 9, nos responderá correctamente 63, mientras que un joven que lo haya aprendido de una forma lineal titubeará si se le obliga a responder al instante.

Hasta nuestros días, el aprendizaje escolar rítmico ha sido sustituido a favor del pensamiento discursivo. Únicamente las agencias de publicidad utilizan estos métodos en la televisión, lo que explica que un niño recuerde perfectamente un anuncio que sólo ha visto una vez e incluso pueda repetir los eslóganes publicitarios.

Por tanto, algunos pueblos o comunidades religiosas han conservado el aprendizaje rítmico, lo que les ha dado una superioridad intelectual.

El fosfeno es una de las claves científicas indispensables que nos permitirán comprender nuestro ciclo evolutivo.

De esta forma, gracias a los trabajos del Dr LEFEBURE, tenemos ahora el eslabón que faltaba a los científicos para comprender cómo pudo efectuarse la transición de prehomínido a ser humano, con todas las modificaciones por no decir mutaciones que esto conlleva.

      

El Fosfenismo es la base y el fundamento de todas las religiones y de todos los conocimientos iniciáticos. Gracias al trabajo del Dr LEFEBURE, hemos llegado a comprender que el culto al fuego, a la luna, al sol, la observación de las estrellas, no deben tomarse únicamente desde el aspecto simbólico sino por lo que realmente implican: pensamiento fijado en una fuente luminosa.

Los fosfenos, con otras denominaciones, han sido una práctica universal, de ahí la importancia de los cultos al fuego, cultos solares, lunares y estelares. Se encuentran en el origen de las grandes civilizaciones: MAYAS, EGIPCIOS, ARIOS, ZOROASTRIANOS, CÉLTICOS, ROMANOS, GRIEGOS, CHINOS, JAPONESES, POLINESIOS, en los cuales el culto al sol siempre fue practicado: el SINTOISMO, etc. …Y no olvidemos que el fundamento de toda religión es el CHAMANISMO cuya base poderosa esencial proviene del fuego. Y para remontarnos completamente a los orígenes, no nos cansaremos de repetir que el hombre devino hombre a partir del momento en que consiguió conquistar el fuego.

Los fenómenos fosfénicos presentan siempre una tendencia natural hacia su ampliación, hacia lo universal. Por esta razón, personajes como AKHENATON, (AMENOPHIS IV en el siglo XIV a.c.) y el emperador JULIEN (331-363) intentaron imponer el culto al sol para reemplazar las religiones de principios deformados y apartados de su verdadero sentido por los religiosos ávidos de poder. AKHENATON se dio cuenta de las consecuencias profundas de la religión en la ciudad de HELIOPOLIS (La Ciudad del Sol) donde el culto esencial consistía en rezar mirando al sol (la técnica es explicada en el libro La Mezcla Fosfénica en Pedagogía).

Haciendo referencia al emperador JULIEN, diremos que fue iniciado en los Misterios. Este emperador fue entre otras cosas el creador de la formula Soli Invicto (sol invicto). La iniciación a los Misterios de Eleusis, de donde salieron los grandes personajes de la Grecia antigua, Pitágoras, Platón, Aristóteles, Filósofes, etc., consistía en fijar la vista en una antorcha (para obtener un fosfeno) y visualizar una espiga de trigo (principio de la mezcla fosfénica), con los ojos vendados. En el culto católico, antiguamente, unas candelas se alumbraban mientras se rezaba. En el culto ortodoxo, el sacerdote se balancea mientras ora y fija su vista en una candela. (Véase Una constante en la historia, la luz).

Podríamos citar muchos más ejemplos pero nos contentaremos con recordar que el fundamento de todas las religiones está ligado a la fijación de un foco luminoso acompañado de plegarias (pensamiento rítmico).

En esta breve cita histórica queremos provocar una toma de conciencia al lector sobre una realidad que pasa desapercibida, ya que no puede percibirse a través del simbolismo o a partir de interpretaciones lejanas a nuestra manera de pensar. Por lo tanto, si se comprenden éstos conceptos, será mucho más fácil explicar los principios del FOSFENISMO.

UNA TÉCNICA ANCESTRAL

      

Para obtener un fosfeno, basta con fijar la vista a una fuente luminosa, como por ejemplo un fuego en el caso de los Zoroastrianos, una llama o las estrellas para los tibetanos, el sol o la luna para los que realizan el culto solar y lunar, e incluso al reflejo del sol en el agua de algún recipiente para los religiosos africanos. En el caso de los Pigmeos, y estamos hablando aquí de un ejemplo actual, el jefe fija la vista en las llamas de un fuego para obtener la visión del lugar donde hay una buena caza. Ha ocurrido en muchas ocasiones que los etnólogos situados cerca del brujo, tienen la misma visión en el mismo momento.

Nostradamus fijaba el reflejo de la luna procedente de un espejo de plata cuando quería provocar fenómenos de videncia y se los transmitía a Catalina de Médicis. Este fenómeno era posible por el hecho que los fosfenos son muy transmisibles por telepatía.

El famoso espejo no era mágico, sino que simplemente reflejaba la luz de la antorcha provocando un fosfeno. Por la misma razón, el vidente pone la bola de cristal de forma que le permita realizar un fosfeno. Y siempre sucede de la misma manera: a través del fosfeno se obtienen las percepciones.

ALGUNAS PROPIEDADES SORPRENDENTES DE LOS FOSFENOS

El «SENTIMIENTO DE EVIDENCIA»

«Los seres tienen la tendencia a exteriorizar su representación del mundo.»
Charles DARWIN

Hoy en día a los científicos les queda todavía por explicar lo que representa el mayor enigma de todos los tiempos: si asumimos que los fosfenos han sido y son parte integrante en la evolución del ser humano ¿cómo es posible que no se tengan referencias de ellos, o no se los haya descrito hasta que el Hombre no fue capaz de plasmar su representación del Mundo a través de frescos, dibujos ilustrados, pinturas, cuentos, etc.?

En esta epopeya, lo que nos parece absolutamente increíble son los centenares, millares, millones de individuos que han hecho la experiencia del fosfeno en los cuatro puntos cardinales del planeta sin dejar ningún rastro de ello.

¿Qué es lo que nos impide ver lo evidente? Sobre esta cuestión. el Dr LEFEBURE aporta una respuesta concreta (Véase El Neumofeno).
Pero queda para los científicos otra cuestión: ¿Qué desarrollo cabe esperar de la quinta generación de un cerebro que ha practicado la Mezcla fosfénica?
Continúa en «Universo de Energía Fosfénica», en descarga gratuita en este site.

DESCUBRIMIENTO FOSFÉNICO

Esta teoría no pone necesariamente en entredicho las otras teorías actualmente admitidas y referentes a la evolución de la especie humana, pero contribuye a dar una nueva dirección de investigación ignorada por los científicos no sabedores de nuestras publicaciones.

Este dossier ha sido enviado a diversas instituciones científicas y médicas de Francia (continuará…)

El Doctor LEFEBURE fue un innovador. En su época, a partir de 1960, informó a los estamentos oficiales franceses educativos, médicos, científicos, industriales, religiosos, de sus numerosos descubrimientos y de las diversas aplicaciones que ofrecían (pedagógicos, psicológicos, históricos y filosóficos).