FOSFOVISIÓ FÍSICA, AURA

Yannik
También he podido observar que las energías que desprende el cuerpo humano se ven cada vez con mayor facilidad. Quizá se debe al hecho de que el punto de foco/conciencia de mi mente adquiere la costumbre de no fijarse en el volumen sino en profundidad. Antes veía una nube gris. Ahora percibo la radiación y la estructura de los colores (aura).

Sólo quería resaltar el lado extremadamente potente y eficaz de estos ejercicios y también quiero agradecerle que sostenga la llama encendida y radiante. En este tiempo revuelto, podemos preguntarnos cuándo hará su aparición el centésimo mono… Ojalá pueda surgir toda la sincronicidad necesaria para la expansión de este método.



Guillaume P.
Mi primera experiencia se produjo solamente una semana después de mi primer cursillo (cursillo básico). Aquella semana, había hecho tres o cuatro horas de ejercicios diarios. Mis sesiones estaban formadas esencialmente por balanceos y rotaciones. Nada de convergencias, ni tensiones estáticas, etc.

En aquella época, vivía con un amigo que no estaba enterado de mis investigaciones en este campo. Esta precisión es importante a pesar de las apariencias. Durante el sueño, tomé conciencia suavemente de que mi cuerpo empezaba a vibrar… Una sensación apenas perceptible de vibraciones que se intensificaban poco a poco, un poco más allá del cuerpo. Me dejé llevar por esas vibraciones, que empezaban a ser cada vez más fuertes. Estaba como llevado por una corriente hecha de varias olas pequeñas. Era maravilloso, intenso y muy agradable… incluso embriagador. Entonces decidí concentrarme en un detalle de mi caos visual, con la idea de ver lo más lejos posible… De pronto, incluso de forma un poco brusca, una gran luz intensa y cegadora invadió mi campo visual. Esta visión fue tan viva que en aquel momento creí que el amigo que vivía en mi casa se había levantado y había encendido la luz de mi habitación. Me incorporé bruscamente de la cama para reprochárselo. ¡Qué error! Mi habitación estaba completamente sumida en la oscuridad. ¿Qué me perdí aquella noche? La visión nunca se repitió…

Confieso que me queda un sabor amargo sobre esta cuestión y que al teclear las últimas palabras siento una cierta nostalgia del momento. En cualquier caso, gracias, Daniel, e invito a todos los fosfenistas a sentarse ante su teclado para contar sus experiencias. En cuanto a mí, ya no volveré a dudar. ¡Haznos soñar!