TERAPIAS Y CURACIONES

Guillaume
Un día volví a casa en un estado energético particularmente bajo, con pensamientos negativos, emociones destructivas, rabia, un nudo en el estómago, etc. Era incapaz de hacer una práctica de lo que fuera en ese estado; aun así me tendí en la cama e hice fosfenos observando la lámpara durante 30 segundos en períodos de 3 minutos durante 40… y me fui durmiendo poco a poco. Con este ejercicio no busqué cambiar aquello que fuera que me pasaba, simplemente observé los fosfenos.

Resultado: esa noche soñé con una intensidad particular, con serpientes que abandonaban mi cuerpo. El sueño era tan intenso que me desperté sobresaltado pero sin experimentar la angustia propia de una pesadilla, por ejemplo. Volví a dormirme rápidamente y por la mañana no había ni rastro de la angustia de la víspera.


Danielle D.
Últimamente he tenido una experiencia sorprendente y muy agradable. Cuando me acosté aquella noche me dolía la espalda pero hice mis fosfenos como de costumbre. Por la noche, tuve la «visita» del Doctor Lefebure que puso su mano en mi espalda a la altura de la columna y la desplazó arriba y abajo varias veces. Experimenté una sensación de calor y un bienestar increíble, inmediato. Al día siguiente el dolor había desaparecido y yo me encontraba en un estado de felicidad y de bienestar total. Un gran GRACIAS.


Cipriano Toledo
Cuando asistí al curso básico de Fosfenismo, llevaba 3 años padeciendo de agorafobia, la verdad me costo incluso llegar hasta el lugar donde se celebrara, y enfrentarme a algo por completo desconocido. Una vez hecho el curso, comencé a realizar los ejercicios (balanceos laterales, sobre todo figuras geométricas) y poco a poco y sin darme cuenta, la agorafobia y todo lo que lleva añadido, mal carácter, tristeza, desesperanza, problemas laborales, de familia, etc. fueron desapareciendo, al cabo de un par de meses de practicar, la agorafobia y todo lo que conlleva, eran solo un recuerdo. Como podéis suponer, desde entonces, siempre que puedo recomiendo el Fosfenismo. En una ocasión me presentaron a un matrimonio joven en que los dos padecían depresión, que estaban tratándose médicamente, la mujer además de esto tenía fibromialgia.

Yo recordaba que en el curso, Francesc Celma nos había dicho: depresión y fosfenos son incompatibles recomendé al matrimonio que realizaran el curso, y mientras se organizaba alguno, que se compraran una lámpara fosfénica del Dr Lefebure e hicieran fosfenos, con el fin de que los mezclaran con algo, se me ocurrió música de Mozart. Así lo hicieron y todos los días durante una hora hacían fosfenos mientras escuchaban a Mozart, el resultado es que después de solo un mes ambos se han liberado de la depresión, y lo que es mas asombroso, la mujer ya no padece ningún tipo de dolor.

Recibir un cordial saludo.


Gema Mas Fuster
Hola Francesc.

Quiero comentarte algunos de los resultados que he tenido con el método del doctor Lefebure como terapeuta profesional de la salud durante los tres años que llevo aplicándolo con mis pacientes, espero que puedas compartir esta información con otros terapeutas para que se animen en la maravillosa práctica del Fosfenismo con fines y aplicaciones terapéuticas.

El último caso que he tratado ha sido el de un niño de doce años. Su madre vino a verme para preguntar si había algo para la falta de autoestima de su hijo que además estaba muy introvertido y reservado desde hacía unos meses, todo le daba igual y mostraba una gran desmotivación en los estudios, fruto de ello: notas de 2 o 3 sobre diez.

Comencé trabajando en consulta con los fosfenos que realizaba junto con reflexología. Tras tan sólo tres sesiones su madre vino a contarme que su hijo le había confesado una mala experiencia que tuvo en el colegio cuando era más pequeño con la profesora, y que por lo visto le marco mucho y afectó sus emociones. La madre asombrada me decía, ¿Y como me cuenta ahora esto? En fin su hijo fue progresando en los resultados, y en vista de tan buena evolución compro un KIT para poder practicar a diario en su casa. En dos meses de tratamiento el niño subió sus notas a cinco y en un control llego a sacar un nueve, además de estar mejor con él mismo y más comunicativo y alegre con los demás.

Otro caso espectacular es el de una señora de cuarenta años adicta a un fármaco que tomaba todas las noches para dormir desde hacía dos años. Tenía además una gran tendencia a la depresión, una desmesurada emotividad y carencias en su personalidad que mostraba muy a menudo. Como en el caso anterior combiné las sesiones, esta vez utilice la lámpara del doctor Lefebure, el Alternófono y la cromoterapia que sabes que también utilizo.

Su recuperación ha sido progresiva, y ahora al cabo de casi un año de trabajo (ella compro el KIT y el Alternófono) es una persona distinta. Tiene más seguridad en sí misma, su rostro transmite alegría y está mucho más centrada, y duerme, por supuesto, sin ningún tipo de fármaco. Esta mujer es una más de las muchas que están agradecidas al método por haber cambiado su vida. Me gustaría como te he comentado al principio que pudieras compartir esta información con otros terapeutas para que pudieran ayudar a otras personas. Muchas gracias por vuestra constante tutela y a ti en particular por tus consejos.


Marc G.
Apreciado señor Stiennon:

Últimamente, he tenido una experiencia sorprendente y muy agradable. Una noche, al acostarme, tenía dolor de espalda, pero hice mis fosfenos como de costumbre. Durante la noche, recibí la «visita» del doctor Lefebure, que me puso la mano en la espalda, en la zona de la columna, y la desplazó de arriba abajo varias veces. Sentí un intenso calor y un bienestar inmediato e increíble. A la mañana siguiente, el dolor había desaparecido y me encontraba en un estado de felicidad y bienestar total.

Muchísimas GRACIAS.


Marc G.
Le voy a hablar de un resultado que considero muy positivo; se trata de un bebé de 8 meses que, cuando me lo trajeron para rehabilitación psicomotriz, todavía no sostenía la cabeza. Aconsejé a sus padres que le hicieran fosfenos mediante una lámpara de bolsillo (Phosphenic-Pocket Lamp). ¡Cuál no fue mi sorpresa cuando, a la sesión siguiente (8 días más tarde), constaté que, no solamente ya sostenía por completo la cabeza, sino que tenía reacciones en el tronco!

Los padres me dijeron que su bebé reclamaba la lámpara en cuanto se despertaba, ¡y se dormía con ella! Ahora el bebé está haciendo también rehabilitación psicomotriz y se desarrolla de una forma realmente inesperada. El efecto fosfénico es cierto.