Castaneda phosphénisme
CASTANEDA Y FOSFENISMO
por: Daniel STIENNON
CASTANEDA

Carlos Castaneda, joven etnólogo de la universidad de California, quería consagrar su tesis a las plantas alucinógenas de México. Es a propósito de un viaje a este país dónde encuentra a Don Juan, un viejo brujo yaqui, que se propone iniciarlo en la tradición tolteca. Castaneda cuenta esta iniciación en una serie de libros muy populares, sobrepasando ampliamente el marco académico de la etnología. En el curso de estas obras, Castaneda menciona diferentes ejercicios que le enseña su «maestro», y que luego reagrupó en un método que nombró tensigridad. En este análisis breve, proponemos interpretar uno de estos ejercicios a la luz de los descubrimientos del Dr. LEFEBURE sobre la fisiología cerebral.

En El Segundo Anillo de Poder, publicado por primera vez en 1977, Castaneda describe un ejercicio que practica con otros iniciados (Gorda, Lidia, Rosa y Josefina), como les ha enseñado su «maestro», el Nagual Don Juan.

Ella (Gorda) puso la mano sobre mi libreta de notas y dijo que teníamos delante de nosotros un día terriblemente cargado: debíamos almacenar la energía para poder aguantar. Debíamos pues alimentarnos de energía con la luz del sol. Me comentó que, dadas las circunstancias, debíamos tomar la luz del sol con el ojo izquierdo. Desplazó su cabeza de lado y miró con el otro, directamente el sol a través de sus ojos entornados.

Un momento después, vinieron Lidia, Rosa y Josefina. Lidia se sentó a mi derecha. Josefina se situó a su lado, mientras que Rosa se sentó al lado de Gorda. Teníamos la espalda totalmente apoyada contra unos postes. Yo estaba en medio de la hilera.

Era un bello día. El sol estaba justo por encima de la lejana cordillera. Todas desplazaban la cabeza en un perfecto sincronismo. Me incorporé al movimiento con el sentimiento de sincronizarlo con el suyo. Continuaron así aproximadamente durante un minuto, luego se pararon.

Todas ellas llevaban sombreros, y utilizaban su borde para protegerse la cara del sol cuando la luz no bañaba sus ojos. Gorda me había hecho poner mi viejo sombrero.

Estuvimos así una media hora aproximadamente. Durante ese rato, repetimos el ejercicio un número incalculable de veces. Yo tenía la intención de marcar con una raya mi libreta de apuntes, cada vez que hacíamos el ejercicio, pero Gorda con toda naturalidad, desplazó mi libreta fuera de mi alcance.

Este ejercicio descrito por Castaneda, es muy similar al ejercicio de balanceo lateral enseñado por el Dr. LEFEBURE. La diferencia principal estriba en el hecho de que Castaneda y otras iniciadas por Don Juan observan el sol con el ojo izquierdo, volveremos sobre este punto un poco más tarde.

La observación de una fuente de luz bastante poderosa conlleva la producción de un fosfeno. Los fosfenos son las manchas de colores cambiantes que se perciben con los ojos cerrados después de haber mirado brevemente una fuente de luz. Corresponden a lo para que los oftalmólogos llaman imágenes de persistencia retiniana o post-imágenes. Los fosfenos no se deben simplemente a un trabajo de la retina, sino (como el Dr. LEFEBURE demostró) son una energía que emana del cerebro. Es gracias al estudio de los fosfenos que el Dr. LEFEBURE desarrolló un conjunto de técnicas que permiten un desarrollo eficaz de la energía personal.

En 1934, a la edad de 18 años, Francis LEFEBURE, como Castaneda, fue iniciado por un «maestro»: Arthème Galip (un diplomático ucraniano), que desencadenó en él, por imposición de las manos, toda una serie de fenómenos poderosos que el Dr. LEFEBURE describe en Experiencias Iniciáticas tomos 1-3. Paralelamente a esta transmisión de energía, Galip enseñó a Francis LEFEBURE una serie de ejercicios destinados mediante su práctica, a mantener la fuerza transmitida por esta imposición de manos. Estos ejercicios se forman parte de la tradición zoroástrica que Galip aprendió durante una estancia en un templo zoroástrico. Estas técnicas se basaban en ejercicios de balanceo de la cabeza. Desgraciadamente, la ejecución de los mismos practicada por Galip no aportaba efectos beneficiosos. Los errores en la forma de practicar los balanceos enseñada por Galip era suficientes para poner en marcha efectos indeseables, creando así una paradoja entre los efectos benéficos de su imposición de manos y los efectos negativos de los ejercicios que enseñaba.

Es sólo en 1959, con ocasión de su encuentro con Pak Subuh, místico indonesio, cuando el Dr. LEFEBURE hizo un descubrimiento crucial que le permitió comprender de manera científica los efectos de los diferentes tipos de balanceos de cabeza. Llamó a este descubrimiento el efecto Subud.

Extracto de La Exploración cerebral por las oscilaciones de los fosfenos dobles:

"Con motivo de la visita a Francia, en noviembre de 1959, del indonesio Pak Subuh, estudiamos los movimientos de cabeza que práctica y que sabíamos que pertenecen a una vieja tradición javanesa. Estos ejercicios se parecen mucho a las técnicas iniciáticas zoroástricas de las que habíamos tenido conocimiento a través de nuestro maestro Arthème Galip; sin embargo, se diferencian en ciertos matices.

No cabe duda de que los movimientos de cabeza practicados asiduamente actúan sobre la masa cerebral y, como consecuencia, sobre el estado de conciencia del sujeto. Pero, de todas las variantes tradicionales, ¿cuáles son más favorables? Si bien existen dos modalidades que permiten obtener buenos resultados, ¿qué diferencia hay entre estos resultados? ¿Cómo tener un conocimiento relativamente objetivo de la acción de cada una, teniendo en cuenta que un electroencefalograma exige una inmovilidad completa? Ya habíamos hecho electroencefalogramas antes y después de los balanceos y conocíamos sus efectos reparadores sobre el cerebro, un efecto comparable al del sueño. Pero, ¿cómo saber, con una precisión mayor que la simple observación de nuestros pensamientos, lo que ocurre durante los balanceos?

Estas eran en aquella época las preguntas que nos planteábamos una vez más.

Para responderlas, se nos ocurrió la idea de utilizar los fosfenos. Ya habíamos estudiado su reactivación por la atención y también algunas de sus relaciones con la imaginación. Ahora, pensábamos investigar la acción que pueden tener sobre ellos los movimientos de cabeza.

Pronto descubrimos un hecho absolutamente sorprendente y ciertamente imprevisible; que sepamos, ningún autor lo ha señalado nunca, aunque un niño podría descubrirlo jugando.

Desde una distancia de tres metros, miramos durante un minuto una lámpara adecuada, después apagamos la luz y nos quedamos a oscuras. Esperamos el final de la fase de latencia y del estadio confuso. Cuando se forma el fosfeno, balanceamos la cabeza a una velocidad moderada: vemos que el fosfeno se balancea a la misma velocidad que la cabeza.

Repetimos el experimento, pero esta vez balanceamos la cabeza con mayor rapidez: EL FOSFENO PARECE QUEDARSE FIJO SOBRE EL EJE VERTICAL MEDIO DEL CUERPO. Ahora balanceamos la cabeza más lentamente: el fosfeno se balancea un poco, pero menos que el cuerpo. Por lo tanto, existe un ritmo, y solo uno, que favorece la asociación de sensaciones — o al menos la permite —, los demás ritmos rompen o disminuyen esta asociación.

Esta diferencia inesperada en los desplazamientos de los fosfenos según que el ritmo de los movimientos de la cabeza sea moderado o rápido, lo llamamos EFECTO SUBUD, en recuerdo de las circunstancias de su descubrimiento.

El efecto Subud es la disociación entre los movimientos de la cabeza y los movimientos del fosfeno cuando los movimientos de la cabeza son rápidos.

Se descubrió buscando una forma de comparar la manera en que el mago indonesio Pak Subuh practicaba los balanceos de la cabeza y la que nos había enseñado nuestro primer maestro Arthème Galip.

Este hecho ya posee por sí mismo un alcance neurológico y pedagógico importante. Abre las puertas a una nueva rama del conocimiento humano: la neuropedagogía."

Este descubrimiento dio al Dr. LEFEBURE, la idea de estudiar lo que sucede si se genera un fosfeno en cada ojo por separado. Para hacerlo, el Dr. LEFEBURE dispuso el equipo siguiente: con un separador de campo visual (una simple placa de cartón es suficiente), utilizamos dos «lámparas fosfénicas», encendidas alternativamente al ritmo de dos segundos por lado, para producir un fosfeno doble, es decir, un fosfeno en cada ojo. Los fosfenos producidos aparecen alternativamente, por término medio durante seis segundos a la derecha, luego seis segundos a la izquierda, etcétera de veinte a treinta veces. Esta alternación de los fosfenos dobles es debida a un trabajo rítmico del encéfalo, más precisamente a una alternancia del trabajo de los hemisferios cerebrales. Practicando esta experiencia en diferentes momentos del día, el Dr. LEFEBURE constato que su propia alternancia cerebral era mucho más regular por la mañana al despertar, después de una buena noche de sueño, que por la tarde después de un día de trabajo. Su conclusión fue que ciertas condiciones mejoran la alternancia cerebral, mientras que otras la entorpecen. Basándose en que una alternancia cerebral regular es señal de un buen estado del cerebro, el Dr. LEFEBURE enunció una nueva ley de fisiología cerebral: Todo lo que facilita la alternancia cerebral mejora el trabajo intelectual y todo lo que mejora el trabajo intelectual facilita la alternancia cerebral. La aplicación de esta ley desembocó en la puesta a punto de una técnica de exploración cerebral revolucionaria: la cerebroscopía.

En el aspecto médico puramente, la cerebroscopía permite medir con precisión el impacto sobre el cerebro de diferentes parámetros: actividades físicas, dietas o tratamientos con medicinas, por ejemplo. También, la cerebroscopía permite analizar los efectos sobre el cerebro de los ejercicios iniciáticos y de sus diferentes variaciones. Tratados mediante la cerebroscopía, los ejercicios iniciáticos pierden su empirismo, y pueden pues ser mejorados científicamente. Este descubrimiento le permitió al Dr. LEFEBURE refinar y corregir los ejercicios que le había enseñado Galip, así como otros tomados de diferentes tradiciones, resultando de ello la creación de un yoga científicamente mejorado: el Fosfenismo.

Encontramos ejercicios de balanceos de cabeza en un gran número de tradiciones diseminadas por todo el mundo, atestiguando así la universalidad de esta práctica. La tradición «yaqui» descrita por Castaneda, incluye también ejercicios laterales de balanceo de cabeza, con el fin de acumular la energía o el poder personal. Exactamente como el Fosfenismo, la tradición yaqui utiliza los balanceos de cabeza y las observaciones de fuentes de luz. En el curso de sus búsquedas, el Dr. LEFEBURE probó que era el ritmo sostenido del pensamiento, asociado con el fosfeno el que producía esta energía. La relación entre ritmo y luz es misteriosa, y el estudio de los fosfenos llevado a cabo por el Dr. LEFEBURE permite clarificar esta relación.

Extracto de Nueva explicación del origen de las religiones, el Fosfenismo:

"Ritos religiosos y ritmos de los fosfenos:
Cuando observamos un fosfeno, tenemos la sensación de que presenta una agitación desordenada. Pero se puede hacer, por así decirlo, la disección del fosfeno y poner en evidencia, por separado, varios ritmos muy regulares, cuyas interferencias dan la impresión de desorden en un primer momento.
Este estudio de los ritmos de los fosfenos es muy importante para comprender sus relaciones con los ritos religiosos, pues si se piensa al mismo tiempo que se observa un fosfeno, el pensamiento tiende a adoptar los ritmos naturales potenciales de los fosfenos, aunque tengamos la falsa impresión subjetiva de que es el fosfeno el que se adapta al ritmo del pensamiento.
Se comprende por qué, como veremos más adelante, la oración con fijación de la mirada en el sol se halla en los orígenes de todos los ritos religiosos, pues el ritmo del cofosfeno solar induce el de la oración, y todo este conjunto genera en el cuerpo corrientes de energía que se exteriorizan mediante danzas y posturas.
"

Todos los ritos religiosos tienen como origen la oración asociada al fosfeno asi pues no es asombroso que culturas completamente separadas geográficamente y temporalmente hayan llegado a los resultados tan extremadamente próximos. El empirismo, indisociable de las prácticas tradicionales, introduce variaciones que son más imprecisiones que verdaderas diferencias de fondo. Las diferencias de clima, de dieta o de primeras necesidades acaban dando un «color local» a las prácticas. Generar un fosfeno con únicamente con el ojo izquierdo, no escapa a esta regla y corresponde a una voluntad particular de los brujos yaquis. En efecto, conocemos hoy en día las diferencias de carácter funcional de los hemisferios cerebrales, que se pueden resumir en el siguiente cuadro:

HEMISFERIO IZQUIERDO
Verbal: utiliza palabras
Analítico: dialéctico
Racional: deducción matemática
Temporal: utiliza el espacio y el tiempo
Lógica: raciocinio
HEMISFERIO DERECHO
No verbal: conciencia de las cosas
Sintético: trabaja simultáneamente
No racional: especulativo, abstracto
Atemporal: utópico, imaginario
Intuitivo y global: sueños y emociones, artístico, musical y creativo.

Como se aprecia en el esquema, el hemisferio derecho es el asiento del pensamiento artístico y creativo, pero es también el de las experiencias iniciáticas. Además, la parte derecha del cuerpo corresponde al hemisferio izquierdo, mientras que la parte izquierda del cuerpo corresponde al hemisferio derecho (así pues el ojo izquierdo está vinculado al hemisferio derecho y a la inversa). Produciendo fosfenos con ojo izquierdo, los brujos yaquis procuran poner en marcha efectos muy especiales estimulando el cerebro derecho. Podemos aplicar a los hemisferios cerebrales la noción de tonal y de nagual de Castaneda (tonal = mundo material / nagual = mundo espiritual). El hemisferio derecho es pues el del nagual, mientras que el izquierdo es el hemisferio del tonal. Es la parte izquierda la que comprende el tonal mientras que es la parte derecha la que comprende el nagual. Mirando el sol con el ojo izquierdo, estimulamos el hemisferio derecho y, por consiguiente, la relación con el mundo espiritual o nagual. Comprenderemos pues fácilmente, el interés de esta práctica para el brujo yaqui.

El interés del balanceo lateral es que provoca sincronizaciones transversales, es decir, entre los hemisferios cerebrales. En Expansión cerebral por la audición alternativa, el Dr. LEFEBURE se explica cómo la audición alternativa produce los mismos efectos. La audición alternativa es un corolario de la cerebroscopía. En efecto, si la alternancia cerebral puede verse desajustada por diversas influencias, puede también ser mejorada por otras.

El principio de la audición alternativa es escuchar un sonido alterno en la oreja derecha y en la oreja izquierda, con la ayuda de un casco estéreo. Este proceso restablece la alternancia cerebral y crea las sincronizaciones transversales diametralmente opuestas a las sincronizaciones verticales, responsables de los ataques epilépticos. A partir de este principio, el Dr. LEFEBURE desarrolló un aparato neurosincronizador de audición alternativa: Alternófono.

Extracto de Expansión cerebral por la audición alternativa:

"Cada una de nuestras células cerebrales es la sede de una pulsación eléctrica que puede ser detectada por microelectrodos. Habitualmente, esas oscilaciones no son sincrónicas (es decir no están todas simultáneamente a su máximo y a su mínimo).

Consideremos la extremidad de las células nerviosas situadas en la corteza cerebral. Ya que sus oscilaciones no son simultáneas en un instante dado, la corteza es un mosaico de polos positivos y negativos que más o menos se equilibran. La tensión neuroeléctrica superficial es muy débil, cómo confirma el electroencefalograma. Sabemos que existen «crisis de sincronización cerebral»: grupos más o menos importantes de células nerviosas se ponen a oscilar simultáneamente.

Todos los polos positivos se encuentran del mismo lado en el mismo momento. El electroencefalograma detecta entonces «tormentas eléctricas» en la superficie del cerebro. En el paciente esto se traduce en crisis epilépticas o fenómenos de la misma familia. Incluso la cólera, o el más ligero nerviosismo, forman parte de esa misma categoría: fenómenos en el curso de los cuales se producen sincronizaciones nerviosas, cómo prueba el hecho de que varios grupos de músculos se contraigan al mismo tiempo. En todos los fenómenos de esta clase, una zona más o menos extensa de la corteza se encuentra en la misma polaridad en el mismo momento; las extremidades correspondientes, músculos y órganos de los sentidos tendrán la polaridad opuesta.

La oscilación ocurre pues en el sentido longitudinal del ser vivo, es decir a lo largo para el hombre. Podemos pues llamar a este modo patológico de sincronización como sincronización longitudinal.

Se pueden provocar experimentalmente dichas crisis de sincronización longitudinal. Por ejemplo, una iluminación intermitente simultánea puede provocar, a ciertas frecuencias, crisis convulsivas en los ratones, así como en ciertos humanos con predisposición. Si, en lugar de provocar excitaciones sensoriales simultáneas, las hacemos alternativamente a derecha e izquierda, vamos a crear igualmente sincronizaciones entre ciertos grupos de neuronas. Pero en este caso, los dos hemisferios en lugar de ser de igual polaridad, serán de polaridades opuestas.

De ese modo, la oscilación ocurrirá entre el hemisferio izquierdo y el derecho en lugar de hacerlo entre la corteza y los músculos. LA SINCRONIZACIÓN POR TANTO SERÁ TRANSVERSAL EN LUGAR DE LONGITUDINAL. Además, es evidente que a ciertos ritmos alternativos se producirá una resonancia con los tiempos de las oscilaciones propias del cerebro, lo que aumenta las posibilidades de una acción potente.

DURANTE LA SINCRONIZACIÓN TRANSVERSAL, LA SOBRETENSIÓN NEUROELÉCTRICA RESULTANTE DE ESTA SINCRONIZACIÓN SE QUEDA EN EL ÓRGANO DE LA CONCIENCIA DONDE PUEDE SER UTILIZADA PARA LOS FINES QUE SE DESEE.

La «crisis de relajación» sustituye ahora a la crisis convulsiva, pues la energía, en lugar de ser proyectada hacia los músculos, se condensa en el cerebro. Esta energía de sincronización se forma en la transversal auditiva.

Pero se difunde a otras regiones del cerebro, lo mismo que un conductor que soporta una sobretensión deja escapar chispas. La prueba de esta difusión en el curso de la audición alternativa se ve en la intensificación del caos visual que ocurre a menudo aproximadamente una media hora tras el comienzo de la experiencia.

Cuando estos haces de fuerza penetran en diferentes zonas del cerebro, provocan una crisis de hiperfuncionamiento y por consiguiente de superconciencia, ya que el cerebro es el órgano de la conciencia.

Esta explicación nos enseña que el individuo debe, al principio, abandonarse al ritmo alternativo del sonido, evitando hacer funcionar su cerebro cómo de costumbre, pues provocaría el fin de las sincronizaciones que se están iniciando. Hacia el fin de la sesión, dispondrá de una energía suplementaria, que podrá entonces dirigir sobre una idea determinada previamente a la sesión.

Su voluntad juega entonces el papel de orientador de la energía de sincronización transversal creada durante la fase pasiva. Fijando, por ejemplo, su pensamiento sobre un problema a resolver, la sobretensión neuroeléctrica que ha tenido tiempo de formarse durante el período en que se abandonó al sonido alternativo se ve proyectada hacia los mecanismos cerebrales responsables de la búsqueda de la solución."

El balanceo lateral crea pues una energía suplementaria en la masa cerebral, que la voluntad del individuo puede dirigir en la dirección que desea. El ejercicio practicado por Castaneda y las iniciadas de Don Juan tiene el mismo fin: adquirir una energía suplementaria para efectuar un trabajo particular (en aquel caso, un trabajo mágico).

El ejercicio de balanceo lateral, como describe Castaneda, tiene por lo menos otro punto común con la versión establecida por el Dr. LEFEBURE: la regularidad del ritmo. En efecto, Castaneda parece considerar beneficioso que todos los miembros del grupo practiquen los balanceos de manera sincrónica. Una vez más, los descubrimientos del Dr. LEFEBURE podrán ayudarnos a comprender científicamente el interés de tal práctica.

Esta representación extraída de la obra del Dr. LEFEBURE: Expansión cerebral por la audición alternativa describe claramente los efectos de una práctica de balanceo en grupo de manera sincronizada.

yaqui toltèque
plantes pouvoir nagual

La precisión del ritmo dará una enorme eficacia a esta práctica; por esa razón el Dr. LEFEBURE recomendaba la utilización de un metrónomo para la práctica de todos los ejercicios de pensamiento rítmico. En este contexto crea el Mantratrón, un tipo de metrónomo especializado para los ejercicios iniciáticos, que mejora de modo significativo la práctica de los balanceos o de otro ejercicio de pensamiento rítmico (respiración, mantras, etc.).

Otro punto interesante en el relato de Castaneda reside en la utilización de los sombreros s de anchos bordes. En efecto, la observación del sol no debe ser nunca continua, se debe alternar con un período de interiorización, con los ojos cerrados. La utilización de un sombrero o de una venda ocular permite crear las condiciones de oscuridad favorables para la interiorización. La utilización de sombreros por los iniciados de Don Juan no está únicamente destinada a proteger la cara del poderoso sol mexicano, sino que permite crear las condiciones necesarias para la interiorización y para la observación del fosfeno.

Para concluir este estudio, nos gustarían llamar la atención sobre un punto que esperamos será particularmente útil para los que quieren seguir la senda de Carlos Castaneda.

En El segundo anillo de poder, Castaneda charla con lashermanitas (las iniciadas de Don Juan) respecto a las plantas de poder o plantas psicotrópicas. Juntos intercambian sus experiencias al respecto:

Gorda explicó que las plantas de poder habían sido utilizadas sólo por antiguos brujos maestros en su utilización. Estas plantas eran una cosa tan poderosa, que para poder ser manipuladas correctamente, necesitaban por parte del brujo la atención más impecable. Hacía falta toda una vida para llevar su atención al grado exigido. Gorda añadió que la gente completa no necesitaba plantas de poder, y que ni sus pequeñas hermanas ni Genaros las habían tomado: más tarde sin embargo, cuando llevaran a la perfección su arte de soñador, las utilizarían para obtener un empujón definitivo y total, un empujón de tal magnitud, que sobrepasaría nuestro entendimiento…

…Yo reflexioné un instante sobre el problema. El efecto de las plantas psicotrópicas había sido terrorífico para mí. Parecían tocar mi fondo de bastas reservas, y extraer de allí un mundo total. Sus inconvenientes, eran el tributo que habían hecho pagar a mi bienestar físico, y la imposibilidad de controlar su efecto. El mundo en el cual me sumergían era rebelde y caótico. Carecía de maestría (del poder según los términos de Don Juan) de manejar un mundo como ése. Pero si alcanzaba la maestría, las posibilidades serían fantásticas para el espíritu…

…Y esto me conduce a lo que el Nagual me ha pedido que os diga. Me ha dicho que a causa de vuestro vacío, tuvo que captar vuestra segunda atención (vuestra atención del Nagual) de una manera diferente a la nuestra. Hemos reunido esta atención a través de los sueños; y vosotros lo habéis hecho con esas plantas de poder. El Nagual me ha dicho que esas plantas de poder han reunido el aspecto amenazador de vuestra segunda atención en un solo bloque, y esa es la forma que sale de vuestra cabeza. Me ha dicho que es lo que les ocurre a los hechiceros cuando se les dan plantas de poder. Si no mueren, las plantas de poder distorsionan su segunda atención de esta manera terrorífica que sale de su cabeza.

Vamos ahora a lo que él quería que hicierais. Me dijo que en lo sucesivo debíais cambiar de dirección y comenzar a reunir la segunda atención de otra manera, más como nosotros. No debéis continuar por la senda del conocimiento sin haber equilibrado vuestra segunda atención. Hasta este momento, vuestra atención de esta naturaleza cabalgaba sobre el poder del Nagual, pero ahora estáis solos. He aquí lo que quería que os dijera.
- ¿Pero cómo equilibrar mi segunda atención?

- Hará falta que soñéis, exactamente como nosotros lo hacemos. El sueño es el único medio de reunir la segunda atención sin herirla, sin hacerla amenazadora y terrible. Vuestra segunda atención actualmente se fija en el lado terrorífico del mundo; al nuestra sobre la belleza del mundo. Debéis cambiar de lado y venir con nosotros. Es esto lo que escogisteis la última noche cuando decidisteis venir con nosotros.

Varios puntos de este relato necesitan explicación: por «vacío» y «completo» Castaneda se refiere a un estado energético del ser humano. Este estado «vacío» se presenta bajo la forma de un agujero en la «luminosidad» (o aura) de la persona. Según Castaneda, varios factores pueden hacer que una persona esté vacía. Los occidentales, apartados del mundo de las energías, tienen todas las posibilidades de estar vacíos una vez llegados a la edad adulta. Así pues les será particularmente difícil, casi imposible, desplazar lo que Castaneda llama punto de unión, es decir, cambiar de nivel de conciencia. Es la utilización de las plantas de poder la que, en una primera instancia, va a permitir a Don a Juan desplazar el punto de unión de Carlos Castaneda, permitiéndole entrar en contacto con su segunda atención, es decir, penetrar en los mundos invisibles del nagual o los planos espirituales. Sin esta manipulación, Castaneda como occidental, ni tan siquiera podría sospechar la existencia de estos planos de conciencia. Sin embargo, la utilización de las plantas de poder presenta varios inconvenientes importantes: su efecto negativo sobre el bienestar del cuerpo físico, la imposibilidad de controlar su efecto, y el hecho de que reúnen el lado amenazador segunda atención, fijándolo así sobre el lado salvaje y terrible del mundo, mientras que el arte del sueño, la fija sobre la belleza del mundo.

Todos los occidentales que hayan utilizado las plantas psicotrópicas comprenderán el problema expuesto por Castaneda.

El arte del sueño es el nombre yaqui del desdoblamiento o viaje astral. Don Juan preconiza este método para reunir la segunda atención sin herirla. ¿Sin embargo, cómo proceder si le es imposible a la persona practicar el arte del sueño o desdoblamiento astral? En efecto, los engranajes del cuerpo energético del occidental, atrofiado por años de descuido, incluso herido por el abuso de alcohol, están completamente agarrotadas, resultando imposible desplazar su punto de unión sin la ayuda poderosa pero traumática, de las plantas de poder. Afortunadamente, los trabajos del Dr. LEFEBURE nos proponen una alternativa a la utilización de estas plantas. Los mantras rápidos o los ejercicios de pensamiento a la sexta parte de segundo, en particular cuando son practicados en grupo, pueden reemplazar a las plantas de poder y producir efectos rápidos e intensos. Este ritmo de seis pulsaciones por segundo, particularmente transmitible, es uno de los ritmos principales del fosfeno, y es el ritmo des temblor del músculo cuando se contrae. El Dr. LEFEBURE lo describe así:

El temblor a la sexta parte de segundo, en ocasiones se puede percibir cuando se observa el sol, éste parece temblar. El principal interés de este ritmo radica en que es susceptible de entrar en resonancia con las oscilaciones eléctricas de los músculos que están en el mismo ritmo. Engendra entonces fenómenos interiores de una belleza fantástica.

En El desarrollo de los poderes supranormales del espíritu por el pensamiento a la sexta parte de segundo, el Dr. LEFEBURE describe los efectos de este ritmo sobre la conciencia pero es Daniel STIENNON, quien desarrolló la operativa de esta técnica a partir de un encuentro astral con el «maestro» UESHIBA Morihei, el inventor del aïkido. Esta forma de practicar los mantras rápidos proviene de la tradición Go-Shinto japonesa, es decir, del hermetismo Shinto. Se conoce como furitama furihondo (sacudir el alma), y consiste en hacer vibrar los músculos de los brazos extendidos hacia el suelo, con las manos juntas, de pie. La vibración muscular que se produce sirve de soporte a la vibración energética del cuerpo sutil, proyectando literalmente la conciencia en los planos superiores. En grupo, el modo operatorio consiste en colocar a los inductores en círculo alrededor de un sujeto receptor preferentemente acostado en el centro de este círculo. Esta práctica se ha realizado en muchas ocasiones en cursos organizados por la Escuela del Doctor LEFEBURE, en ocasiones, con más de una centena de participantes.

La práctica de esta técnica reemplaza ventajosamente la utilización de las plantas de poder y constituye, para el occidental, un rápido y seguro medio de acceder al desdoblamiento astral o arte del sueño. Una vez el punto de unión (la conciencia) se desplaza de este modo, le será mucho más simple al individuo provocar estas experiencias, con la ayuda de simples ejercicios de contemplación o de armonización con las energías de la naturaleza y del cosmos.

Nota de Daniel STIENNON

Puedo afirmar que jamás he tomado ningún alucinógeno bajo ninguna forma y qué, sin embargo, mis experiencias harían palidecer de envidia a más de un yogui.
En cambio, observé en algunos practicantes que el efecto de los alucinógenos les privaba de ciertas experiencias y les mantenía en planos de conciencias poco propicios a verdaderas investigaciones metafísicas.

ATENCIÓN: LAS OBSERVACIONES DEL SOL JAMÁS DEBEN SOBREPASAR UNO O DOS SEGUNDOS.

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