clarividencia
CLARIVIDENCIA Y FOSFENISMO
por: Daniel STIENNON
Clarividencia

Existen distintos medios para desarrollar la clarividencia. Los más poderosos están vinculados con la observación fija de una fuente luminosa: la llama de una vela, el reflejo de la luna en una bandeja de plata, el reflejo del sol sobre el agua… Los videntes que utilizan la bola de cristal se ayudan de las velas. Y en el fosfeno que se genera obtienen visiones.

Las formas-pensamiento y la clarividencia

El término videncia podría sustituirse con más exactitud por lectura de formas-pensamiento. Se ajustaría de esta manera a la teosofía, que explica que cuando una persona piensa en algo crea la imagen de su pensamiento en la materia sutil y permanece en su aura. El médium percibe esta forma-pensamiento en su caos visual. Del mismo modo, un arquitecto cuando proyecta construir una casa la representa primero mentalmente. Imagina la idea de conjunto, luego los detalles, las dificultades que puede encontrar, las posibles soluciones, creando así una forma-pensamiento de su proyecto en su aura.

Este proyecto contiene también, aunque con menos claridad, las formas-pensamiento de sus colaboradores y también más débilmente, las formas-pensamiento de otras personas que trabajan en este proyecto.

En su Curso Completo de Fosfenismo, el Dr. Lefebure hace la siguiente reflexión: la víctima de un robo va a la consulta de un chamán africano para conocer la identidad de su ladrón. Éste mira el reflejo del sol en el agua dentro de una calabaza y transmite su videncia a su consultante, al igual que Nostradamus lo hizo para Catalina de Médicis. La víctima entonces puede ver a su ladrón en el reflejo del sol sobre el agua, ya que todo lo que es fénico es transmisible por telepatía. Supongamos ahora que esta persona tiene sospechas sobre la identidad de su ladrón. Sean fundadas o no, va a crear una forma-pensamiento que el chamán puede perfectamente percibir, lo que hace afianzar su videncia.

Relato de Daniel Stiennon:

Yo conocí a la Sra. Gisky, a quien el Dr. Lefebure elogiaba, de niña desarrolló sus facultades de videncia por la práctica instintiva del Fosfenismo, como todos los niños que juegan con fosfenos y utilizan la función ritmo-fosfénica del cerebro, desarrollan facultades de adivinación. Sólo esta práctica permite desarrollar facultades de videncia auténticas. La mayor parte de nuestra conversación, que duró tres horas, se refirió a los peligros de la videncia. Estas fueron algunas de sus palabras que me parecen llenas de sensatez y sabiduría. Comprendo ahora las razones que condujeron al Dr. Lefebure a hablar de su caso en Fosfenismo y origen de las religiones. Esta mujer merece nuestro reconocimiento, las palabras que ella pronunció son de increíble riqueza.

… Estas facultades no son un poder, sino que deben servir para orientar el porvenir. Me ponen en guardia con lo que hago: la videncia, es peligrosa. He aprendido a servirme de la videncia de otra manera. En la sala Psyché, mis colegas no me comprenden cuando hablo de los peligros de la videncia…. hay que vivir las cosas para comprenderlas mejor. No hay que dejarse predecir el futuro por otros. Cada persona puede hacerlo por sí mismo. Hay que escucharse a sí mismo. Hay que buscar… en el fosfeno.

He aquí una anécdota que me contó: Un día, una señora vino a visitarme para una consulta. Terminada la videncia, en el momento de irse, la señora me dice:

Ha sido una mala vidente. No ha respondido a mis expectativas. Sin embargo me dijeron que usted era la mejor. Pero querida señora le respondí, sé muy bien porqué ha venido a visitarme: ¡desea que le dé la fecha de la muerte de su marido! Ah, usted puede verlo. Sí, por supuesto, pero quien le dice a usted que no va a ser usted la primera. Un poco aturdida por esta observación, la consultante quedo muda. Hace quince años, usted fue a buscar a un vidente que tenía que predecir la muerte de su marido, sin darle una fecha. Después, fue de vidente en vidente, con la esperanza de lograrlo y cada vidente consultado le dijo ver la muerte de su marido.

Todo eso porque el primer vidente le dijo que veía la muerte de su marido. Por supuesto que va a morir, como usted un día, y nadie le dijo que usted sería la primera. Todos crearon esta forma-pensamiento ya que fue impresionada por la predicción del primer vidente que, además, iba a su favor, y los otros videntes han captado esta forma-pensamiento. ¡Y todo eso porque, desde hace quince años, tiene un amante! Quince años perdidos y arruinados porque buscaba una respuesta para que no tuviese la necesidad de cambiar de vida. ¿Cree realmente que tiene necesidad de la muerte de su marido para vivir con su amante?…

Concluye así: Llegué incluso a ver en el aura los soportes que utilizaban mis colegas en su sesión de videncia. Hasta pude ver, en una consulta de tarot qué cartas habían salido, y ver al vidente hacer la lectura de las mismas… alcancé un nivel que me permitía no caer en esta clase de trampas y ver realmente otra cosa.

Ejercicios

Para este ejercicio, tienen que escribir. Elegiremos un tema espinoso: un conflicto, una preocupación, un proyecto… Hacemos un fosfeno concentrándonos en ese tema. En presencia del fosfeno, tenemos en cuenta todas las ideas que aparezcan.

Ejercicio de entrenamiento a la videncia

Tenemos que escribir. Elegimos a una persona de quien deseamos tener una videncia.

Primer fosfeno:

Miramos la lámpara fosfénica del Dr. Lefebure, dejamos que aparezcan las ideas, impresiones o sensaciones relacionadas con esta persona. Apagamos la lámpara. Continuamos dejando evolucionar el pensamiento en presencia del fosfeno. Reflexionamos sobre los recuerdos relacionados con esta persona. Tenemos en cuenta los elementos importantes.

Segundo fosfeno:

Encendemos la lámpara y, al mismo tiempo que la miramos, reflexionamos sobre lo que nos aparece y lo escribimos. Vemos a la persona en distintas circunstancias, en distintos contextos. Dejamos así evolucionar los pensamientos. Apagamos la lámpara. De nuevo, tenemos en cuenta las nuevas ideas que surgieron.

Tercer fosfeno:

Encendemos la lámpara y al mismo tiempo mirando la luz, seguimos reflexionando sobre lo que nos viene y lo escribimos. Apagamos la lámpara. Reflexionamos sobre los recuerdos que nos parecen más claros y plantemos preguntas. Primera pregunta: ¿Cuál es su carácter? Dejamos que vengan ideas e impresiones vinculadas a esta pregunta. La imagen de esta persona va a transformarse e iremos conociendo su carácter. Al proceder así y al plantear múltiples preguntas, observaremos una transformación de la imagen que nos hicimos de la persona en un sentido que puede sorprendernos. Tenemos en cuenta cuidadosamente las nuevas impresiones.

Cuarto fosfeno:

Encendemos la lámpara fosfénica del Dr. Lefebure y al mismo tiempo que la miramos reflexionamos sobre las ideas que van apareciendo y las anotamos. Apagamos la lámpara. Cerramos los ojos. Planteamos la siguiente pregunta: ¿Cuáles pueden ser sus intenciones más profundas, sus tendencias? Observamos la evolución de los pensamientos. Esto puede conducirnos a percibir a la persona en una actividad de ocio que ella no practica todavía, pero que le convendría. Si tenemos dificultades para ver escenas, tener visiones o flashes, nos hacemos preguntas. Por último, tenemos en cuenta cuidadosamente la naturaleza de las imágenes que pasaron por nuestro pensamiento, así como las impresiones y las sensaciones que nos suscitaron.

Quinto fosfeno:

Encendemos la lámpara y, al mismo tiempo que la miramos reflexionamos sobre las ideas que nos aparecen para escribirlas. Apagamos la lámpara. Ahora, de manera global, vamos a revisar todos los puntos fuertes que pudieron revelarse desde el principio de esta mezcla en cascada. Tenemos en cuenta por última vez las ideas principales que se rechazaron en esta última mezcla. De este conjunto de notas, surgen las grandes tendencias de la persona elegida.

Análisis

Podemos observar una gran diferencia entre la reflexión habitual sin fosfeno y la reflexión en presencia de un fosfeno. Las primeras ideas que surgieron no son las más originales; se reorganizan y se insertan en un contexto mucho más lógico. La calidad del planteamiento y el razonamiento mejoran y generalmente se puede observar una o dos nuevas ideas que son de mayor calidad que las habituales. Durante los fosfenos siguientes, las ideas ganan en fuerza y en originalidad. Cuando queramos obtener respuestas a los problemas planteados por los consultados, pensemos en poner en el fosfeno lo que la persona nos expone. Obtendremos más soluciones que por asociaciones de ideas.

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