Daniel Stiennon

Después de tantos años dedicados a la difusión de los trabajos del Dr Lefebure, me pareció normal, a pesar de las reticencias de Daniel Stiennon, homenajearle a través de las experiencias de los practicantes. Para comprender una faceta de su personalidad, hay que recordar que durante poco más de 7 años él era el único colaborador del Dr Lefebure, y que éste, en señal de reconocimiento, le transmitió la iniciación por imposición en la hora siguiente a su muerte. Ver el libro La iniciación suprema que se puede descargar en «MI ESPACIO».

Pues, de este modo él es el único heredero espiritual del Dr Lefebure. Eso es lo que le hace decir a veces «yo soy el Dr Lefebure». Dios dice: «Hágase la luz! Ya se hizo la luz…» (Genesis, cap.1. v.4). Entonces Jesús es la Palabra creadora, Dios y su Palabra son uno, lo que explica por qué Jesús declaró: «Mi Padre y yo somos uno» (Juan c..10.v.30).

Y también que sólo se puede percibir la personalidad del «personaje» después de verle impartir una «formación contínue reforzada». Sólo durante estos cursos es posible percibir todo el poder que emana de él..
Cuando está un grupo de practicantes del nivel de formación contínua reforzada, el poder y la energía vibratoria que despliega, no puede dejar indiferente a nadie, como lo dejan entrever algunos de los testimonios recogidos y que forman este Boletín.

Hace más de 30 años que conozco a Daniel S. En esa época él era 3er Dan y jefe instructor en una gran escuela de aikido cerca de Paris. Nuestro encuentro se produjo sobre un tatami. En la noche, después del curso de este arte marcial, organizó, rodeado de algunos praticantes, unas sesiones de Fosfenismo. En esa época el Dr Lefebure acababa de terminar la redacción de su libro Kundalini Tomo 1, del molino de oraciones al dinamo espiritual, y sobre la base de un plan dado a conocer en ese libro, Daniel Stiennon construyó un girascopio con una rueda de bicicleta.

Una vieja rueda de bicicleta, papel negro, espejos recortados en un taller de vidrios, un trípode para fijar la rueda, una decena de participantes alineados en dos filas, con los de estatura más baja adelante, y donde cada uno, a su vez, tenía que pasar por debajo de la rueda, para lanzarla y girarla mientras una lámpara potente iluminaba los espejos.
Y así fue, como mediante este procedimiento que en la época del giroscopio virtual puede parecer un instrumento bastante rudimentario, yo comencé, como los otros, a descubrir el fosfenismo.

Me acuerdo que al término de un mes de práctica me despertaba por las noches en pleno sueño por los destellos luminosos que me llenaban la cabeza y que siempre terminaban transportándome, con una sensación de desplazamiento a mucha velocidad, a no sé dónde. Yo tenía 22 años, las conexiones neurológicas se establecieron fácilmente, pero no poseía ningún conocimiento en la esfera que acababa de descubrir (el esoterismo). Así que la mayoria de las veces me dejé llevar por la observación pasiva de un espectáculo que me parecía a la vez maravilloso impresionante y muy curioso. Luego la rueda, esta vez la de la vida, dió otra vuelta, yo me casé… pero siempre seguí en contacto con Daniel S., aunque sin poder practicar tanto tiempo como hubiera querido. Nunca abandoné el Fosfenismo, porque los resultados alcanzados se me quedaron grabados en la memoria.

Roger A.

Somos más de una centena, quizás 120 practicantes para un fin de semana de formación contínua reforzada.
Hay personas que como yo, vienen por la primera vez, y están los antiguos. Todos los niveles sociales y culturales parecen estar representados. Desde el dirigente de alto nivel, el director de empresa, la secretaria de dirección, el obrero y hasta el desempleado. Pero lo que desde el principio más me marcó, fue el aspecto de convivencia en estos cursos. Un poco como si todo el mundo se conociera desde hace largo tiempo. Puede ser que sea el Fosfenismo lo que nos une.

La primera hora esta dedicada a «lanzar los ritmos». Bajo la dirección de Daniel Stiennon, encadenamos, sin tiempo de descanso, los ejercicios de ritmo-fosfenismo superior, como por ejemplo los ejercicios del tríode espiritual, de la bi- y tri-concentración incluyendo cada vez ejercicios de mantras y de ritmos rápidos.

Luego Daniel Stiennon nos divide en cinco grupos, no hay ninguna jerarquía, cada uno puede ir al grupo que quiera. Cada grupo se coloca alrededor de una alfombra, o más exactamente un colchón inflable, como una especie de cama hinchable. Una persona se acuesta y se convierte en receptor, mientras el resto del grupo son los emisores. Daniel Stiennon insiste mucho sobre el hecho de que el receptor debe dejarse llevar por las sensaciones como un pedazo de corcho sobre una ola, practicando el ejercicio de concentración sobre un detalle de la sensación. Los emisores, por su parte, deben practicar la proyección de un ejercicio de ritmo-fosfenismo de nivel superior hacia el receptor.

Apenas comienza el ejercicio cuando asistimos a un verdadero festival de trances iniciáticos. Guiados siempre, y perfectamente alineados por Daniel Stiennon, éste nos explica que el receptor no debe moverse, que él debe esforzarse para canalizar toda la energia al nivel del bajo vientre y subirla progresivamente para sacarla al final por la cabeza, o de quedarse muy concentrado al nivel de su campo de visión, y la concentración sobre un detalle de la sensación le debe ayudar.

Al término de unos veinte minutos se le pide al receptor que describa sus sensaciones y las percepciones que tuvo. Es un poco como la mirada de un niño que descubre, con los ojos maravillados, sus regalos al pie del árbol de navidad, como todos describen lo que han vivido y percibido. Sería demasiado largo y fastidioso describir los fenómenos, pero pueden resumirse en pocas palabras.

Una parte del cuerpo etérico empieza a vibrar . Por mi parte, esto ocurrió al principio al nivel del brazo derecho, luego la misma sensación se apoderó de todo mi cuerpo etérico (mi doble) transfiriéndose por momentos a mi cuerpo físico. Pero en cada ocasión, Daniel Stiennon está allí para ayudar que toda la energía pase a las zonas cerebrales conectadas con el pensamiento o la imaginación, o sea que la energía no se pierda (no se malgaste) estableciéndose en las zonas motrices.

En cada ocasión él insiste sobre el hecho de que existen dos tipos de trance. El más común, el trance físico, queda proscrito, ya que no lleva a nada concreto, es agradable, pero como dijo el Dr Lefebure, es un callejón sin salida de tipo sensorial. Si tienes urticaria, te rascas. Y al cabo de un momento encuentras satisfacción en rascarte. Estás, por tanto, en un callejón sin salida sensorial, en un estado patológico, puedes llegar a sangrar incluso y eso te produce placer.

Es por eso, insiste con fuerza Daniel Stiennon, que hay que resguardarse de toda manifestación física , las energías de sincronización neurológica deben hacerse en las zonas del pensamiento y de la imaginación y así se llega a verdaderos estados inicáticos.

El trance síquico, nos explica Daniel Stiennon, es la éxtasis que conduce a la dependencia y a la decadencia, contrariamentre al trance mental que permite alcanzar las capas más profundas de nuestra conciencia.

La verdadera vía iniciática y espiritual sólo puede entreverse a través del verdadero conocimiento de esta trampa que puede atrapar a cada practicante, porque el trance físico es fácil de alcanzar y muy placentera, pero si uno no tiene cuidado, como ya se ha dicho, lleva a un verdadero callejón sin salida de tipo sensorial y será muy dificil liberarse de ello.

Por suerte, con cada avance en esta nueva esfera que es el camino iniciático, Daniel Stiennon está allí para señalizarlo. Y es así que para todos los participantes por cada ejercicio mi corazón y mi espiritu se llenan de una alegría inconmensurable. Hay que vivir esta experiencia una vez en la vida para comprender todo su significado.

Algunos principiantes quedan muy impresionados, y esto les impide sacar todo el provecho de la experiencia. Sin la ayuda de los emisores, Daniel Stiennon se acerca, y les toca un segundo o dos para transmitirles los ritmos y entonces todo se escapa. Es imposible controlar lo que sea, a uno no le queda más remedio que dejarse llevar por las sensaciones.

Tomad una silla de oficina que gira sobre sí misma, sentáos, cerrad los ojos, y girad la silla con la ayuda de los pies, haciendo unas veinte vueltas, luego paradla de pronto. La sensación cinestésica es muy fuerte, tenéis la impresión de seguir girando, o para utilizar un lenguaje más esotérico tenéis la impresión de que vuestro «doble» está girando, que se separa de vuestro cuerpo físico, pero que gira en sentido contrario a la dirección en que vosotros estabais girando físicamente. Esto ya es una experiencia bastante fuerte. Mientras Daniel Stiennon os transmite un ritmo, esta misma sensación es mil veces más fuerte. Es un poco como un piloto de avión que toma varios «g» consecutivos para una aceleración brutal. (g = unidad de medida para la aceleración)

Incluso de noche, cuando uno duerme, sueña que está volando, que se desplaza a una gran velocidad, no alcanza ni siquiera una décima parte de la sensación provocada por Daniel S. Esto es para comprender que realmente tiene mucho poderío. Igual que uno se sorprende de descubrir que es capaz de producir fosfenos, y que se queda maravillado con los colores, todo el mundo queda estupefacto al descubrir estas posibilidades de nuestras facultades mentales (síquicas).
Yo he visto llorar de alegría a profesores de yoga que habían pasado largos años buscando este fenómeno, sin lograr grandes efectos.

He visto personas incrédulas, escépticas, pero todos, desde la primera experiencia, quedaron fascinados con lo que habían logrado. Recuerdo que el Fosfenismo, es en primer lugar una experiencia interna y enriquecedora, como nos lo recuerda Daniel Stiennon y que esta experiencia sólo puede lograrse mediante la práctica. Gracias Daniel.

Marc N.

…En un curso de formación contínua reforzada… estoy sentada frente a Daniel, él proyecta el ritmo sobre mí. Apenas cierro los ojos, me siento atravesada por una onda tan fuerte que pierdo el equilibrio y me caigo de la silla… Cómo definir lo indefinible… Muy fuerte, muy potente, es como un volcán que libera su energía. Muchas gracias, Daniel.

Béatrice J.

Continuación de una jornada de formación contínua. Podría comenzar así: Había una vez un giroscopio…
Estoy soñando y un hada me muestra una pequeña bola de clor violeta que tiene en la mano.

Luego me deja ver que ella es capaz también de hacer que la bola levite algunos centímetros encima de sus manos. Me acerco a ella y le muestro que al acercar mis manos a su bola, puedo darle vueltas, y que a la vez, soy capaz de levitar yo también. Le muestro que mis pies se han despegado del suelo. En ese momentro la bola comienza a dar vueltas alrededor de mis pies. La sigo con la vista, va subiendo por todo mi cuerpo, dando vueltas alrededor de mí y cuando trato de seguirla me doy cuenta que me encuentro en el «universo» como un derviche danzante. No estoy girando demnasiado rápido, pero lo hago con una gracia majestuosa.

Me siento envuelto de un bienestar todo esponjoso. Sigo girando durante un buen rato, dejándome llevar por las sensaciones. Luego, al aplicar el ejercicio de concentrarme en un detalle de la percepción y de la sensación, al surgir el punto luminoso, me doy cuenta que estoy empezando a girar más rápidamente, y siento que me elevo. Tengo la impresión que me estoy elevando sin fin.

Es una sensación muy potente, muy fuerte y al mismo tiempo muy dulce y muy agradable. Luego percibo una luz que llena progresivamente el espacio donde me encuentro. Luego vuelvo a encontrar a mi hada y su bola, que se va apagando. Y yo siento, en mi interior, una sensación de plenitud subiendo, la emoción es demasiado fuerte, me despierto de esta maravillosa experiencia. Gracias a Daniel Stiennon.

Myriame L.

Materialización de la energía etérica

Un detalle de un ejercicio dado por Daniel STIENNON en jornada de formación contínua reforzada.
El ejercicio consiste en colocar a una persona delante de una pared blanca, luego fijar la vista unos 10 cms por encima de su cabeza. Al momento, se percibe un halo luminoso alrededor de la cabeza de la persona observada. La densidad de ese halo liuminoso dependerá de dos factores:
– el primero: el estado espiritual de la persona que lo observa.
– el segundo: la capacidad que tiene nuestro cerebro para colocar una luz difusa alrededor de la imágen retiniana que tenemos de la persona.
En lenguaje esotérico esta observación se llama percepción del cuerpo etérico.
Los fosfenistas avanzados también perciben capas de color alrededor de la persona, esto es lo que se llama percepción del aura, pero sería mejor llamarlo densificación de nuestro caos visual.
Su interpretación será una función de nuestras facultades de «videncia» . Como nos lo explica Daniel Stiennon: es como una cartomancista interpretando las cartas. Las cartas pueden servir como un soporte para desencadenar los destellos de videncia.

Mientras más tiene nuestro cerebro lo que se puede llamar capacidad de videncia, más esto nos permitir? obtener informaciones en nuestro campo visual.

Después de haber tomado conciencia de la luz difusa en torno a otra persona, este, de pronto se pone de rodillas lo más rápidamente que puede. Se puede observar entonces que su «doble» se queda como pegado a la pared durante varios segundos, antes de bajar, como si quisiera alcanzar el cuerpo físico. Esto se debe al efecto de impregnación de la luz difusa en nuestro campo visual y su movimiento a la facultad de videncia de nuestro cerebro. Es el mismo fenómeno que las apariciones de los fantasmas.

Así pues, Daniel STIENNON muestra que esta densificación etérica (luz difusa) puede hacerse en la palma de la mano. Así es como percibimos una bola de energía que, siguiendo el movimiento de su brazo, es capaz de desplazarse. Pero sobre todo, estando sentado en una silla con los ojos cerrados, con un antifaz sobre los ojos, colocó esta sustancia etérea justo al nivel de mi bajo vientre. Al instante, y sin estar prevenido de la experiencia, sentí que me envolvía una columna de luz. Luego, de un golpe, me sentí transportado a otro mundo, otro estado de consciencia. Era muy impresionante, yo quería que durara…

Nuestra propia energía etérica (o luz difusa) puede ser amplificada por personas debido a la gran transmisibilidad de los fenómenos fosfénicos y dar lugar al aumento de nuestras facultades latentes, sumergiéndonos de este modo en las capas inexploradas de nuestra conciencia.

Gracias a Daniel Stiennon por esta experiencia fantástica.

Yvan L.

El viaje interior

Después de que Daniel depositara una bola de energía al nivel de mi plexo solar, me sentí aspirada al interior de mi propio cuerpo.
Viajaba a través de mis venas, mis arterias y ciertos órganos.
Es una sensación extraña esto de visitar tu propio organismo.
Seguí las recomendaciones de Daniel y llené todo mi organismo de una energía de tonicidad.
Gracias a Daniel por este viaje interior y las buenas explicaciones.

Noëlle D.

Fagotage de l’énergie universelle

La luz difusa es transmisible por telepatía y resulta más fácil hacerlo mientras más cerca se encuentra el emisor del receptor. Así que cuando Daniel proyectó su energía sobre mí, yo me sentí como «fuera de mi cuerpo». Después Daniel me pidió que concentrara mi energía a la altura del bajo vientre y me focalizara totalmente sobre la energía que sentía crecer en el bajo vientre.
«Arropala — me dijo». «Hazla girar y subir por el eje de tu cuerpo hasta corona, y luego proyectate con esa energía.»
Y entonces, hubo tantas sensaciones que sería demasiado largo describirlas. De todos modos, hay que vivir para ver…
Muchas gracias, Daniel

Gérard W.

Qué noche…

El día de la formación contínua reforzada se desarrolló con su festival de experiencias, pero esto no es nada si lo comparamos con las noches que siguieron esas jornadas.
Desplazamientos realizados con una velocidad vertiginosa, torbellinos en medio de una profusión de colores, la aparición de textos sagrados (indescifrables para mí), el sonido de sinfonías astrales, contactos con seres pensantes (que me transmiten una enseñanza) contactos con letras de oro sagradas que me transportaron a un estado indescriptible… para no citar más cosas…
Gracias a todos por la transmisión de la energía y a Daniel por sus consejos sobre cómo evolucionar en los planos de la conciencia

Pascal T.

Luz en mi campo visual.

La energía de Daniel STIENNON tuvo el efecto de hacerme ver una energía casi sobrenatural.
Una energía, que si he comprendido bien las explicaciones de Daniel, había sido provocada por el incremento de la actividad neurológica, que en mi caso se tradujo en destellos luminosos en mi campo visual.
Siguiendo las indicaciones de Daniel me proyecté hacia esas luminosidades y las atravesé, lo cual me dió aún más energía, llevándome a descubrir percepciones y sensaciones increíbles.
Gracias a todos los emisores.
A Daniel muchas gracias por permitirme realizar estas experiencias en total tranquilidad.

Valérie H.

El Poder de la Energía Interna.

La energía, que me transmitió Daniel Stiennon, me produjo una experiencia intensa. Daniel me pidió que canalizara esta energía hacia el Chakra Muladhara. Tuve la sensación de que la energía era como un volcán en erupción a punto de explotar. Y traté con dificultad de contener esta energía antes de que se liberase y explosionara. Y cuando esto sucedió, perdí toda percepción de mi cuerpo físico. Tuve la impresión de estar dentro de un saco con mis pensamientos que se escapaban por completo a mi control. Y yo me preguntaba internamente: pero ¿dónde estoy? Las sensaciones eran deliciosamente agradables y me hubiese gustado que la experiencia durase más tiempo. ¡Media hora es demasiado poco tiempo! La noche siguiente a esta experiencia con entrenamiento de Formación Continua Reforzada (FCR), tuve contacto con el Dr Lefebure. ¿Tuve yo el contacto o Daniel me lo transmitió? ¿Fue un electrón del Dr Lefebure? En cualquier caso, Daniel posee una energía muy grande.

Thierry L.

Fenómeno de iluminación, un verdadero túnel luminoso que conduce a un contacto con lo Divino.

Durante la noche, que siguió el día de la FRC, me desperté en pleno sueño, a las 5 de la mañana, por una luz sobrenatural.
No era capaz de abrir los ojos, y pensé, «¿quién entró en mi habitación y encendió la luz?» Pero yo estaba solo.
En un instante me acordé de que Daniel había explicado el efecto de la descarga de energía en el campo de la visión neurológica, efecto llamado de iluminación, y que proporciona acceso a los estados avanzados de la conciencia. Cerré los ojos y traté de calmarme y observar mi campo visual.
La luz se mantuvo muy presente, un poco menos fuerte, pero muy presente. Yo la miraba y me sentí atraído por ella, con una sensación mareante pero muy agradable. Tuve la sensación de moverme hacia el interior de un túnel para ir HACIA LA LUZ.
No sé por qué, pero tengo la sensación de haber alcanzado a la vez un contacto con algo Divino y también con un fenómeno de creación.
Como si la luz fuese mi existencia que estaba relacionada con Dios.

Philippe D.

Una luz deslumbrante.

¿Soy consciente o es un sueño?
Siento que mi ritmo cardíaco se enlentece. Pero, ¿es el mío, o el de mi doble? Trato de averiguarlo, pero no tengo tiempo para preguntarme, interrumpida por un violento destello de luz que se cruza en mi campo visual, seguido de una luz deslumbrante. Me siento aspirada hacia un túnel de luz y pensé, «¿esta es la luz que me pondrá en contacto con Dios?»
Por último, me despierto asombrada de lo que me acaba de suceder. Y, como Daniel ha explicado cómo utilizar esta experiencia para nutrir la conciencia, entonces me concentro en un detalle de mi campo visual y pronto estoy en armonía con el ritmo. Me siento entonces transportada por sensaciones agradables y me esfuerzo por dejarme llevar. Una experiencia fantástica que no se me va a olvidar fácilmente.

Jean Pascal D.

Sueño consciente.

Estoy consciente dentro de mi sueño: corro, salto, me lanzo a volar. Como siempre es un momento delicado y estimulante. Intuyo que no debo acelerarlo todo, ir demasiado rápido. Cada paso es difícil y sé que no he trabajado lo suficiente con los ejercicios Ritmo-fosfénicos.
Cuando todo va bien, es genial. Siempre empieza de la misma manera (¿tal vez porque yo quiero que sea de esa manera?): Estoy sobre la hierba y cuando siento que alcanzo suficiente velocidad, doy un salto y ya estoy volando. El paisaje se despliega ante mí, procuro evitar descender demasiado, y mantenerme a un nivel de altura suficiente como para no correr el riesgo de interrumpir la experiencia. Entonces practico el ejercicio de concentración en un detalle. Tan pronto como siento que mi velocidad de vuelo disminuye o cuando me siento descender un poco hacia abajo, rápidamente me encuentro transportada por un torbellino ascendente y a veces descendente. Me estabilizo y observo las sensaciones, que son realmente increíbles. Las sensaciones son tan fuertes que acaban por despertarme y aprovecho para observar mi campo visual lleno de luz. Antes de volver a dormir, relato mi experiencia en voz alta (mi grabadora se enciende con la voz). Como a menudo sugiere Daniel, escucho la grabación de nuevo al día siguiente lo que me permite sumergirme un poco más en la experiencia. De esta forma mi subconsciente entiende que esto es lo que estoy buscando, porque este tipo de experiencia es muy agradable. Este es el tipo de percepciones que deseo experimentar con la mayor frecuencia posible durante la noche porque son Gigantes. Daniel gracias por abrirme los ojos a la luz que cambió mi vida.

Patricia R.